«Los grandes sueños requieren grandes mentes para hacerlos realidad».
Con esta convicción, Eduin Antonio Hortúa Pardo nos entrega un testimonio que trasciende su propia historia y nos recuerda por qué vale la pena seguir caminando.
Biólogo de la Universidad Nacional de Colombia, documentalista y realizador audiovisual, Eduin ha sido expedicionario de la Ruta Inka en 2012 y 2013, participó en la Ruta Maya en 2011 y 2019, y asumió en 2014 la organización de una expedición por Colombia, Venezuela y Ecuador.
Pero su vínculo con la Ruta Inka va mucho más allá de las expediciones. En su testimonio encontramos gratitud hacia quienes hicieron posible esta historia, una reflexión sobre el poder transformador de la educación intercultural y la convicción de que aprender también significa caminar por los territorios, encontrarse con otros pueblos y reconocer la sabiduría de sus culturas.
Eduin reivindica así nuestra Universidad Itinerante: una experiencia educativa que convierte el continente en espacio de aprendizaje y a la juventud en protagonista del encuentro entre pueblos.
También nos recuerda el aporte de Perú El Dorado, cuyo patrocinicio desde su fundación en el año 2000, hasta junio del 2025, hizo posibles doce expediciones de la Ruta Inka y dos de la Ruta Maya. Su testimonio nos plantea un desafío ineludible: construir un futuro en el que un programa de esta dimensión no dependa de una sola empresa o persona, sino que encuentre respaldo institucional y continuidad como una política de Estado.
Hoy tengo la alegría de anunciar el nombramiento de Eduin Antonio Hortúa Pardo Subdirector de la Ruta Inka 2027 – En busca de los Mexicas. Se compromete a acompañarnos desde Tiwanaku hasta Tenochtitlán, aportando su experiencia organizativa y audiovisual, y también está dispuesto a formar parte del equipo que hará los preparativos y coordinaciones para una eventual candidatura de la Ruta Inka y los pueblos aliados, al Premio Nobel de la Paz. 
Su incorporación fortalece nuestro equipo y nos permitirá distribuir mejor las responsabilidades mientras preparamos esta nueva aventura continental.
Querido Eduin: gracias por tu lealtad, por tu memoria agradecida y por demostrar que los sueños compartidos pueden sobrevivir a las dificultades y volver a ponerse en marcha.
Desde Tiwanaku hasta Tenochtitlán, seguimos trabajando para que la Ruta Inka sea un camino de educación, integración cultural y esperanza para los pueblos de América. 



